sábado, 28 de febrero de 2015

Y entonces?

Hace unos días salí de mi recinto de laburo junto a una amiga a esas horas en las que los vehículos no se ven más que de lejos.  En un paso peatonal cercano hay un semáforo que regula dicho cruce, y yo al ver que no había ni un carro en la vía tomé la decisión de cruzar aún con la luz roja para el paso peatonal. Mi amiga sin verme si quiera tomó mi brazo y me dijo

 - está en rojo (o.O)

Mi reacción no se hizo esperar y le contesté

 - juemadre... que pena

Por eso decidí esperar a que el semáforo me diera luz verde. Al poco tiempo la luz para los vehículos fue roja y mi amiga empezó inmediatamente a caminar aún con la luz roja para el paso peatonal.

 - vos si sos chistosa... de todas formas te pasaste en rojo (-_-), le dije
 - Sí... pero ya los carros tenían luz roja. Me contestó.

En ese momento quise explicarle que esperar ese periodo de "todo rojo" es tan importante como esperar el resto del tiempo, pero su forma de caminar me confirmó que está convencida lo "correcto" de su proceder y simplemente continué caminando.  De todas formas no había carros a la vista y espero que no haga eso cuando los haya.

Este hecho me hizo recordar TODAS las veces que he visto gente alegando, a veces realmente emputecida,  porque otras personas no se comportan de acuerdo con las normas de transito sin darse por enterad@s que ell@s tampoco lo hacen.  Es muy común ver personas circulando por las vías creyendo que la linea que divide los carriles en una vía les marca la ruta que deben seguir y más adelante, casi siempre al llegar a los semáforos están arriando madres porque hay un embotellamiento o porque no alcanzan a llegar a la primera parte de la fila.

Es común ver gente en el centro de mi ciudad que parece no conocer lo que es una zona antibloqueo y siguen con su semáforo en verde aún cuando no hay más espacio delante de sí. Los he visto hijueputiando a diestra y siniestra porque otros pendejotes hacen lo mismo. Me ha tocado también sufrir los pitos de trogloditas que pitan porque uno no arranca en esta zona esperando que haya espacio e incluso taxistas que se bajan a discutir porque no se arranca en rojo.

No sé si todas estas actitudes están realmente en el genoma de todas las personas y se manifiestan con estos fenotipos, o si hacen parte de una forma de ser característica de los humanos de esta parte del mundo.

No sé si catalogarlas de agresividad o de ignorancia o incluso de la forma de ser de l@s avivat@s de mi país o quizás de una mezcla volátil de todas.

Cosas como esas me hacen pensar que en mi ciudad, mi amada y sufrida ciudad, hay una doble moral que no mejora ni empeora con el tiempo.  Una doble moral que corroe lo que alguna vez fue loable en mis conciudadanos y que hoy simplemente nos hace ver como una manada acéfala de calentanos de actitudes peligrosas.

Creo que es la misma doble moral que hace tener presentes en la memoria a personajes no admirables y echar al olvido a quienes sí deberían estar en la memoria colectiva. Basta con preguntarle a las personas de Cali si sabe quiénes son "los Rodriguez" e inmediantemante contestarán "unos traquetos del cartel de Cali" y muy probablemente complementarán sus respuestas.

Por otro lado, qué tal si se hace la pregunta "qué sabe usted de Pascual Guerrero Arana?" y muy seguramente sólo responderán "así se llama el estadio" (aunque el estadio lleva el nombre del padre de quién se pregunta); y no falta el engendro que remate su respuesta "explicando" que ahí juega el América y que el equipo (o como le llaman "la institución") ha tenido problemas por presuntos nexos con los Rodriguez y prosigan con la saga de estos delincuentes.

Lástima dá que de dicho personaje vivo de mi ciudad casi no sepan nada y que ni siquiera en Google se pueda encontrar mucha información de él.  ¿Cómo es posible que no conozcan en mi ciudad a un conciudadano que ha sido campeón nacional de natación, director de cine, educador, diplomático y políglota entre otras...  Pero que sí sepan de delincuentes ??? ...  la verdad me hace pensar que esta vaina no tiene arreglo.

Los invito a que algo sobre este personaje y me digan si no es cierto que una historia como la de él amerita ser contada más que la de los ampones esos que mantienen el rating en las telebobelas de mi país.


Ya les he dicho que me gusta mucho el cine?--- después les cuento de esa filia.


jueves, 23 de octubre de 2014

Un poco de orden

Hoy, aprovechando que no fui a laburar, estuve "reorganizando" mis cosas; puse en funcionamiento un viejo computador de escritorio (de los que no cabe ya en los escritorios actuales), encontré aparatos que daba por perdidos, documentos que ni siquiera recordaba que existían, y obviamente papeles que usrealmente no sirven es para nada.  Con las ganas de dar "cierto orden" al conjunto de cosas me tocó hacer lo que ya desde hace tiempo me habían estado diciendo en la casa y por fin me decidí a "echar a la basura las cosas que ya no se usan", que en este caso terminaron siendo dos enormes bolsas de papeles inservibles y ya usados por ambos lados.  Este pequeño ejercicio me llevó a pensar algunas cosas que quiero compartir con ustedes.

Entre las cosas que descarté había un enorme cerro de FOTOCOPIAS de la universidad que l@s docentes ponían a fotocopiar para hacer ejercicios, leer y estudiar, pero que en últimas, al menos a mi me pasaba, uno terminaba usando si mucho la mitad de tal caterva textual e incluso, y ni yo me las creía, a veces tocaba sacar el mismo montón más de una vez. Algo me indica que much@s de l@s que me enseñaron eran bastante escueler@s y realmente ponían tarea era por mandar muchas cosas para hacer más no como parte esencial y bien craneada de una estratégia de enseñanza.

Encontré también unas cuanta "guías de estudio" de ciert@s docentes que consistían nada más y nada menos que en las fotocopias de unos acetatos hechos con marcador que proyectaban en clase.  Estas "guías de estudio" eran magistralmente recitadas por el docente en una clase que se convertía en un somnífero de proporciones míticas mientras yo pensaba que era totalmente ridículo asistir a una clase donde el profesor se dedicaba única y exclusivamente a leer de la proyección lo que ya uno debía haber leído.  Tristemente ese curso era obligatorio en mi carrera. De seguro vari@s docentes aplican esta patética forma de enseñar que solo sirve para terminar de hacer la digestión.

Encontré cuadernos con un palimpsesto de contenido en cada uno que hacía casi imposible su lectura. Al revisar estas notas recordé cada momento en que los escribí pero la verdad me pareció muy simple y tosco su contenido. Comprendo que hicieron parte de mi aprendizaje pero la verdad ahora mismo me pregunto qué de bueno tenían mis apreciaciones con tan poca profundidad como para que mis profesores y profesoras quedasen conformes con mi desempeño académico.

Encontré aparatos viejos que ya no recordaba o que daba por perdidos y esto fue reconfortante para mí. Sobre todo porque encontré un dispositivo que justo días antes había tenido que usar y al no encontrarlo pensé que debería comprar nuevamente. Que dulce experiencia encontrar algo que de verdad necesitas.

Por último pero no menos importante, los libros que encontré obviamente los ordené en la estantería.